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¿Qué le pasó a Mercedes?

[:es]No se hablaba de otra cosa. En los corrillos del paddock posteriores a la carrera se trataba de desentrañar el origen de la maniobra de autolesión que Mercedes había ejercido sobre su campeón, Lewis Hamilton, al que han renovado esta misma semana por 40 kilos al año. Nadie daba con la respuesta.
Los hechos son conocidos. El inglés se había paseado durante una carrera anodina, en la que había jugado con la competencia y en la que acumulaba, a falta de 15 vueltas, una ventaja de 20 segundos sobre Nico Rosberg y Sebastian Vettel.
Era un desfile por las calles de la ciudad en la que reside el triunfo que ansía cada piloto y que él sólo había conseguido en 2008, el circuito de Senna, al que trata de emular… Todo estaba decidido hasta que el violento accidente de Max Verstappen -al intentar pasar por donde no se podía a Grosjean- lo cambió todo en el último tramo.
En un abrir y cerrar de ojos, a Hamilton lo llamaron a boxes para un cambio de gomas final incomprensible y, de pronto, se encontró tercero y vejado en lo más profundo de su prestigio.

Hubo confusión y hay que aclararlo. Primero se iluminaron los carteles del coche de seguridad virtual, una neutralización puesta en marcha este año para casos de accidentes en los que la pista no está invadida. Fue una de las consecuencias del impacto fatal de Jules Bianchi en Suzuka el año pasado y trata de ralentizar los coches con un ritmo muy pausado para que no se repitan situaciones como aquella.
Pero el coche de Verstappen había quedado incrustado bajo las protecciones sintéticas, denominadas TecPro, y había que sacar casi al asfalto maquinaria y hombres para liberar el monoplaza de ese cepo plástico. Por eso dirección de carrera optó por hacer salir, casi de inmediato, el coche de seguridad real, el Mercedes GTS conducido por el incombustible Bernd Mayländer.
Perdió dos posiciones
En Mercedes no debieron enterarse del cambio y los estrategas harían las cuentas de que, respetando el tiempo delta (tipo) obligatorio que a los pilotos les aparece en la pantalla, nadie podía inquietar a Lewis. No se dieron cuenta que con el coche de seguridad real, el físico, las cuentas no salían. Va más rápido y Hamilton al salir se encontró que había perdido dos posiciones.
La razón oficial argumentada es que los neumáticos blandos (el compuesto más duro en Mónaco) estaban deteriorados y desde el muro temían que con la baja velocidad tras el coche de seguridad cayeran de temperatura de forma crítica.
De esa forma quedaría expuesto a un adelantamiento, dice la peregrina teoría, ante coches con idénticos compuestos, con las mismas vueltas a cuestas. Incluso Hamilton, con una cara hasta el suelo, intentó defender el discurso interno sin demasiada fe. Por dentro le llevaban los demonios.

El podio fue todo un contraste de alegrías contenidas para Rosberg y Vettel, casi excusándose por el inesperado regalo, y la seriedad profunda y taciturna de Lewis, que apenas levantó el trofeo de tercer clasificado, aturdido como estaba.
“No puedo expresar cómo me siento en este momento, así que no voy a intentarlo”, esbozaba Lewis ante los medios. “Sucedió todo tan deprisa que apenas lo recuerdo”, dijo al estilo de quien pone una denuncia en comisaría tras sufrir un atraco. “Uno confía en su equipo”, cerraba visiblemente abatido.
Lewis no vio nada
Hay quien le otorgaba la responsabilidad al propio Lewis, que pudo haberse negado a acatar una orden tan descabellada, pero en honor a la verdad, el piloto no podía saber si por detrás de él también podían entrar y complicarle la vida, con un juego de neumáticos nuevos, en las últimas vueltas.
“Vi en las pantallas que los mecánicos estaban preparados fuera y pensé que Nico estaba entrando, que los que iban por detrás estaban parando”, argumentaba Lewis con toda la razón. Lo que no esperaba era un fiasco como el que le aguardaba.
En Ferrari, Arrivabene valoró casi como arrogante el gesto de Mercedes. En la firma alemana, sólo de que fallaron en los cálculos. “Hemos ganado y perdido a la vez”, subrayaba Toto Wolff.
No se puede negar que hay Mundial, con sólo 10 puntos de diferencia, entre los dos pilotos de la estrella, pero a qué precio.[:]

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